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“Malgré ma maladie, je peux continuer à faire du sport grâce à Emy.”

“Aunque tengo mi enfermedad, puedo seguir haciendo deporte gracias a Emy.”

No nos cansaremos de repetirlo, pero todas las mujeres pueden verse afectadas por problemas relacionados con el suelo pélvico. Da igual su edad, su condición física o su peso, tanto si están en plena menopausia como si tienen uno o varios hijos.

Hace un tiempo, Elisa nos escribió por Instagram contándonos que estaba encantada con Emy Trainer. Gracias al dispositivo, sentía su suelo pélvico más fuerte y, por tanto, que podía seguir haciendo deporte. Seguro que nos dirás: “Sí, vale, como las demás usuarias que comparten su testimonio en vuestro blog!”

Y sí… y no. Elisa tiene 27 años y padece una enfermedad, el síndrome de Ehlers-Danlos. Se trata de una enfermedad rara y genética que afecta al tejido conjuntivo y que impacta en su cuerpo, especialmente en sus músculos y articulaciones.

Estamos muy contentas de que haya aceptado compartir su testimonio para seguir rompiendo el tabú sobre ese bendito suelo pélvico.

Lo esencial del recorrido de Elisa:

  • Una enfermedad genética rara: Con síndrome de Ehlers-Danlos, Elisa sufre una hiperlaxitud generalizada que afecta a sus articulaciones y debilita la tonicidad de sus músculos en el día a día.
  • El reto del deporte intensivo: Al practicar triatlón y muchas series de abdominales (crunches), empezó a sufrir pérdidas de orina y le advirtieron del alto riesgo de prolapso de órganos.
  • La autonomía recuperada en casa: Después de sesiones con una fisioterapeuta especializada, usa el dispositivo Emy Trainer para llevar a cabo su entrenamiento del suelo pélvico en casa, a su ritmo, haciendo desaparecer sus pérdidas.

Elisa, ¿puedes contarnos más sobre tu enfermedad?

Mi enfermedad se llama “síndrome de Ehlers-Danlos”. Es una enfermedad rara y genética que afecta a la producción de colágeno. Esta proteína aporta elasticidad y fuerza a los tejidos conjuntivos, como la piel, los tendones y los músculos en general.

¿Cómo empezó todo para ti?

Esta enfermedad se desencadenó durante mi adolescencia, pero se manifestó hace 3 o 4 años. Es una enfermedad muy difícil de diagnosticar; normalmente se tarda unos 10 años. Los médicos que consulté fueron tratando mis problemas uno tras otro, cuando en realidad era un solo problema.

La enfermedad se manifiesta con hiperlaxitud. Es decir, en cuanto levanto los brazos, me disloco los hombros. Además, tengo un retraso de propiocepción. Para explicártelo, imagina que tienes que cruzar una habitación y llegar a una puerta abierta.

Tu cerebro enviará la orden a tus miembros de pasar por el centro del marco de la puerta. En las personas con “SED” (las personas afectadas por esta enfermedad), el cerebro tiene dificultades para situar el cuerpo en el espacio.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

Los médicos dicen que no es una enfermedad evolutiva. Pero nos damos cuenta de que, por desgracia, sí lo es. Cuanto más pasa el tiempo, menos puedo escribir. Creo que llegará un momento en que ya no podré hacerlo. Hay que saber que la enfermedad es invalidante y que una puede acabar en silla de ruedas muy rápidamente.
Por eso decidí hacer mucho deporte.

Hoy hago triatlón; este deporte me ayuda a aguantar y a mantener un objetivo en mente.

Por supuesto, también hay altibajos. A veces tengo crisis. Hay momentos en los que ya no puedo más y dejo de ir al club. Pero luego pasa y después me siento mejor.

No es fácil hacer deporte en mi caso, porque es raro poder hacerlo.

Cuando me presento en grupos específicos de Facebook, algunas personas piensan que no estoy realmente enferma. Para ellas, no debería poder hacer todo lo que hago hoy. Y ahí es cuando me doy cuenta de que, después de todo, tengo mucha suerte.

Y, ¿cómo empezaste a preocuparte por tu suelo pélvico?

Mi suelo pélvico es más laxo de lo normal. Hay que decir que, para empezar, ni siquiera sabía qué era el suelo pélvico. Durante mis clases de Pilates me decían: “¡contrae tu suelo pélvico!” Y yo me preguntaba dónde podía estar ese “cacharro” 🙂
Por ejemplo, a nivel del suelo pélvico, cuando estornudas, tienes el reflejo de contraer el suelo pélvico. Pero yo lo hago demasiado tarde (por mi problema de propiocepción), así que mi suelo pélvico se contrae cuando ya he terminado de estornudar.

Hasta entonces nunca había tenido problemas. Los especialistas que se ocupan de mí me preguntaban a menudo si alguna vez había tenido problemas en el suelo pélvico. Yo respondía “no”, porque no sabía qué era. El otro problema es que hago muchísimos abdominales. Llego a hacer 250 crunches del tirón y eso no es muy bueno para el suelo pélvico, sobre todo cuando no lo contraes… Así que empecé a tener la sensación de que me iba a hacer pis encima. Un día, durante mis ejercicios (saltos, brincos), me dije: “Bueno, esto ya empieza a ser un poco incómodo… Tendré que hacer algo”.

Y entonces recordé lo que me dijeron en el hospital: que en mi caso tenía muchas más probabilidades de sufrir un prolapso de órganos. Así que se lo comenté a mi fisioterapeuta, que me lleva tratando desde hace años. Ella no podía hacerse cargo porque no estaba especializada en perineología.

Así que fui a ver a otra fisio estupenda, esta vez especializada en rehabilitación del suelo pélvico. Me trató manualmente y luego con un dispositivo. Me enseñó de verdad qué era el suelo pélvico.

El problema es que tuve 3 meses de sesiones con ella y luego hicimos una pausa. Tuve que seguir con mis sesiones en casa y ahí fue donde encontré Emy Trainer.

Emy Trainer hizo desaparecer esa sensación de fuga y me facilitó la práctica deportiva, a pesar de mi enfermedad. Hay que tener en cuenta que llevo 12 años yendo a fisioterapeutas, 2 o 3 veces por semana, y a eso hay que añadir otras citas médicas. Como te imaginarás, todo esto es realmente pesado y consume mucho tiempo.

Descubrir Emy Trainer me permitía ganar un tiempo precioso.

¿Cómo conociste Emy Trainer?

Tengo una cuenta en Instagram dedicada al deporte y sigo cuentas de personas que me caen bien. Sigo la cuenta “This Perfect Day”, que habló del dispositivo y yo no lo conocía. Así que fui a ver vuestra web y me pareció muy bien. Emy Trainer podía ser mi solución para seguir haciendo deporte y reducir las pérdidas relacionadas con mi enfermedad. Al final, fue mi pareja quien me convenció para comprarlo. Me dijo que así evitaría ir a la fisio y que podría hacer mi rehabilitación en casa y a mi ritmo.

Lo recibí hace un mes y ahora hago lo que podríamos llamar mantenimiento.

Al principio fue un poco laborioso. Sentía que no avanzaba necesariamente. Pero desde hace un tiempo noto la diferencia y cada vez me resulta más fácil.

Ahora, cuando estornudo, ya no me preocupo por tener pérdidas. El reflejo de contracción de mi suelo pélvico ya se ha establecido. Creo que ahora cuidaré mi suelo pélvico el resto de mi vida.

¿Puedes resumir Emy Trainer en pocas palabras?

Pensaba que, si no tenías hijos, no podías usar el dispositivo. ¡Pero en realidad nada que ver! Tener este dispositivo inalámbrico en casa es realmente práctico. Independientemente de mi enfermedad, he encontrado en Emy Trainer un aliado para seguir haciendo deporte. Sí, cuesta dinero, pero mi tranquilidad no tiene precio. Si todo el mundo pudiera inventar cosas así, la vida de la gente sería muchísimo más fácil.

Al final, estoy súper contenta con el dispositivo. Es pequeño, se puede llevar de viaje y es súper lúdico y agradable.

¡Gracias, Elisa, por este bonito testimonio!

Lo que hay que retener del testimonio de Elisa:

  • El suelo pélvico afecta a todas las mujeres: Incluso sin hijos, factores como la fragilidad de los tejidos o los entrenamientos físicos intensos pueden debilitar el tono muscular.
  • La importancia de compensar los retrasos musculares: Cuando la enfermedad retrasa las contracciones reflejas naturales, las pérdidas de orina se instalan si el suelo pélvico no se refuerza de forma activa.
  • La tecnología como vía hacia la independencia: Ante una rutina de salud sobrecargada cada día, el dispositivo inteligente para entrenar el suelo pélvico Emy Trainer se impone como una solución práctica y flexible de mantenimiento para una recuperación posparto del suelo pélvico o un entrenamiento en casa con éxito.

¡Descubre aquí otros testimonios de nuestras usuarias!

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