¿Tu vientre forma un bulto en el centro cuando te incorporas, o ya no lo notas tan firme como antes del parto? Puede tratarse de una diástasis abdominal o diástasis de rectos: los músculos rectos del abdomen se separan. Es muy frecuente durante el embarazo y después del parto, y la mayoría de las veces no es grave.
Como el abdomen y el suelo pélvico trabajan juntos, conviene vigilar ambos después del nacimiento, por ejemplo en el marco de una rehabilitación del suelo pélvico.
En este artículo descubrirás:
- Cómo reconocerla: qué es la diástasis de rectos, sus señales y cómo hacerte una autoprueba.
- Cómo abordarla: ejercicios, consejos para el día a día y opciones de tratamiento, y lo que dice la investigación.
- El suelo pélvico después del parto: por qué su rehabilitación también importa y cómo puede acompañarte Emy Trainer en caso de pérdidas de orina.
¿Qué es la diástasis de rectos?
En la diástasis de rectos (o diastasis recti), las dos bandas del músculo recto del abdomen se separan. Entre ellas se encuentra la línea alba, una banda de tejido conjuntivo que va del esternón al pubis. Durante el embarazo, este tejido se estira para dejar sitio al bebé, lo que aumenta la separación entre los dos músculos.

Importante: la diástasis no es un desgarro de los abdominales. Los músculos no están dañados: es el tejido conjuntivo entre ellos el que está estirado y menos tenso. Los profesionales suelen hablar de diástasis a partir de una separación de unos dos dedos de ancho, es decir, unos dos centímetros.
¿Es frecuente la diástasis abdominal?
Sí, mucho. En un estudio noruego con mujeres primerizas, una gran parte de ellas presentaba diástasis durante el embarazo y en las semanas posteriores al parto. En muchas, la separación se redujo a lo largo del primer año (Sperstad et al., 2016). Los hombres también pueden tener diástasis, por ejemplo en caso de sobrepeso importante.
¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo?
La causa más frecuente es el embarazo: el crecimiento del vientre y los cambios hormonales hacen que el tejido conjuntivo sea más elástico. El riesgo puede aumentar, entre otros, en caso de:
- varios embarazos;
- embarazo gemelar o múltiple;
- bebé de gran tamaño;
- levantar peso con frecuencia;
- sobrepeso.
La postura y los gestos cotidianos que ejercen mucha presión sobre el abdomen también influyen.
¿Cuáles son los síntomas de la diástasis abdominal?
Muchas mujeres no tienen ninguna molestia. Las señales más típicas son:
- un bulto alargado en el centro del vientre (efecto «tienda de campaña») al incorporarte desde la posición tumbada;
- un vientre blando que, meses después del parto, todavía parece una pequeña barriga de embarazo;
- un ombligo saliente;
- la sensación de que al abdomen le falta estabilidad.

No está claro que la diástasis cause dolor de espalda. En el estudio noruego, las mujeres con y sin diástasis referían dolor lumbar y pélvico con una frecuencia similar (Sperstad et al., 2016).
¿Cómo hacerte una autoprueba de diástasis?
- Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados.
- Coloca las yemas de los dedos en horizontal en el centro del vientre, por encima del ombligo.
- Levanta despacio la cabeza y los hombros.
- Comprueba cuántos dedos caben entre las bandas musculares y lo blando que está el tejido entre ellas.
- Repite la prueba a la altura del ombligo y por debajo.
Esta autoprueba solo da una primera orientación. Para una valoración fiable, consulta con tu matrona, tu ginecólogo o un fisioterapeuta; a veces se realiza una ecografía.
¿Cuándo hay que prestar especial atención a la diástasis?
Durante el embarazo
Al final del embarazo, la diástasis es normal: el vientre necesita espacio. Durante esta etapa, evita las presiones fuertes sobre el abdomen. Por ejemplo, levántate de lado en lugar de incorporarte de golpe desde la posición tumbada. El propio parto también exige mucho al abdomen y al suelo pélvico.

Después del parto
La diástasis suele detectarse en las semanas posteriores al parto. En muchas mujeres, la separación disminuye durante los primeros meses. Aun así, pide que te exploren en la revisión posparto, sobre todo si tienes dudas o molestias.
¿Qué ayuda en caso de diástasis abdominal?
El tratamiento depende de lo marcada que sea la diástasis y de cuánto te afecte en el día a día. Lo habitual es empezar por ejercicios y adaptaciones en la vida diaria.
Ejercicios específicos con supervisión profesional
Se suele recomendar fortalecer la musculatura abdominal profunda, sobre todo el músculo transverso del abdomen. Actúa como una faja natural que estabiliza el tronco. Según una revisión sistemática, este tipo de entrenamiento podría reducir la separación, pero las pruebas todavía son limitadas y hoy no se puede recomendar claramente un programa concreto (Gluppe et al., 2021).
Por eso es útil un acompañamiento personalizado. Un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico y abdomen, o tu matrona, puede enseñarte los ejercicios adecuados y cómo hacerlos bien. Una buena referencia: si tu vientre se abomba en el centro durante un ejercicio, todavía es demasiado exigente para ti.
Cuidar el abdomen en el día a día
- Levantarse de lado: gírate primero de lado y después empuja con los brazos para incorporarte.
- Espirar al cargar peso: suelta el aire al levantar a tu bebé o la compra, y mantén la carga cerca del cuerpo.
- Evitar empujar: una alimentación rica en fibra ayuda a no hacer fuerza en el baño.
- Adaptar la actividad física: después del parto, empieza con actividades suaves. Encontrarás consejos en nuestro artículo sobre los deportes que respetan el suelo pélvico.
La faja abdominal
Una faja abdominal específica puede resultar cómoda y dar sensación de sujeción en las primeras semanas después del parto. No está demostrado que cierre antes la diástasis: coméntalo con tu matrona o un fisioterapeuta, porque no sustituye al entrenamiento.

La cirugía
La cirugía solo se plantea en casos importantes, cuando las molestias persisten a pesar del entrenamiento, por ejemplo si además hay una hernia de la pared abdominal o umbilical. Suele recomendarse una vez que no se desean más embarazos.
Diástasis y suelo pélvico: por qué la rehabilitación también importa
El embarazo y el parto exigen mucho no solo a los abdominales, sino también al suelo pélvico. Muchas mujeres tienen pérdidas de orina después del parto, por ejemplo al toser, estornudar o reír. Una rehabilitación específica del suelo pélvico es entonces un primer paso importante.
Conviene saber: según los conocimientos actuales, la rehabilitación del suelo pélvico por sí sola no cierra una diástasis. Sin embargo, sigue siendo un elemento clave para tu suelo pélvico y el abordaje de las pérdidas de orina.
Si tienes pérdidas de orina después del parto, Emy Trainer puede acompañarte en la rehabilitación del suelo pélvico. Este entrenador de suelo pélvico con biofeedback conectado te muestra en tiempo real en la aplicación si estás activando tu suelo pélvico y si después lo relajas. Los minijuegos, que se adaptan a tu nivel, hacen el entrenamiento más variado. Emy Trainer puede utilizarse como pronto 7 semanas después del parto, con el visto bueno de tu matrona o tu médico, y nunca durante el embarazo. Es un dispositivo médico con marcado CE.
Más información sobre Emy Trainer
¿Cuándo consultar con un médico?
Pide que te exploren si crees que tienes diástasis y no sabes qué ejercicios puedes hacer. Consulta pronto en caso de:
- un bulto en el ombligo o en el centro del vientre que crece o duele (posible hernia);
- dolor abdominal fuerte o que va en aumento;
- molestias persistentes que te limitan en el día a día.
Lo que debes recordar sobre la diástasis abdominal
- En la diástasis de rectos, los músculos rectos del abdomen se separan. Es muy frecuente durante el embarazo y después del parto, y la separación suele reducirse durante el primer año.
- Lo primero son los ejercicios de la musculatura abdominal profunda con supervisión profesional y unos gestos cotidianos que cuiden el abdomen. La cirugía solo se plantea en casos importantes.
- Piensa también en tu suelo pélvico: en caso de pérdidas de orina después del parto, Emy Trainer te muestra gracias al biofeedback si estás activando tu suelo pélvico.
Preguntas frecuentes sobre la diástasis abdominal
¿Puede cerrarse sola una diástasis de rectos?
Sí, en muchas mujeres la separación disminuye de forma natural durante los primeros meses después del parto. Hasta qué punto se vuelven a acercar los músculos varía de una mujer a otra. Si la diástasis persiste, los ejercicios supervisados pueden ser útiles.
¿Qué ejercicios conviene evitar con diástasis?
No hay prohibiciones generales. Aun así, evita al principio los ejercicios que hacen que el centro del vientre se abombe. Tu fisioterapeuta o tu matrona pueden indicarte qué ejercicios son adecuados.
¿Cuándo hay que tratar una diástasis?
Depende menos de la anchura exacta de la separación que de las molestias. Si te sientes limitada en el día a día o notas el abdomen inestable de forma duradera, merece la pena una valoración profesional. En caso de hernia umbilical, consulta con un médico si es necesaria una operación.
¿Se puede prevenir la diástasis durante el embarazo?
No se puede evitar por completo, porque el vientre necesita espacio para el bebé. Sin embargo, una revisión sistemática sugiere que la actividad física durante el embarazo podría reducir el riesgo (Benjamin et al., 2014). Habla con tu matrona o tu ginecólogo sobre los ejercicios adecuados para tu embarazo.
¿Los hombres pueden tener diástasis?
Sí, la diástasis también aparece en hombres, por ejemplo con sobrepeso importante o una gran exigencia sobre la pared abdominal. Si hay molestias o un bulto en el ombligo, conviene consultar con un médico.
Fuentes
- Diastasis recti abdominis during pregnancy and 12 months after childbirth: prevalence, risk factors and report of lumbopelvic pain, Jorun Bakken Sperstad et al., September 2016, British Journal of Sports Medicine 50(17):1092-6 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27324871
- Effects of exercise on diastasis of the rectus abdominis muscle in the antenatal and postnatal periods: a systematic review, D. R. Benjamin et al., March 2014, Physiotherapy 100(1):1-8 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24268942
- What is the evidence for abdominal and pelvic floor muscle training to treat diastasis recti abdominis postpartum? A systematic review with meta-analysis, Sandra Gluppe, Marie Ellström Engh, Kari Bø, November 2021, Brazilian Journal of Physical Therapy 25(6):664-675 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34391661





