Todo lo que debes saber sobre el prolapso femenino
La Dra. Marine Lallemant atiende a diario a pacientes que sufren prolapso genital o descenso de órganos. Esta patología es mucho más frecuente de lo que se piensa. Afecta de forma importante a la calidad de vida y puede afectar a la mujer a cualquier edad. En este artículo, nos detalla esta patología, desde la presencia de los primeros signos hasta la puesta en marcha de un diagnóstico y un tratamiento del prolapso genital femenino.
Al recorrer las etapas clave de este trastorno, vas a:
- Identificar el mecanismo & reconocer los signos de alerta : comprender el debilitamiento del suelo pélvico y aprender a escuchar las señales de tu cuerpo.
- Evaluar los factores de riesgo : identificar las presiones cotidianas que debilitan el suelo pélvico y favorecen la aparición de un prolapso.
- Descubrir las soluciones de recuperación posparto del suelo pélvico : Explorar los métodos de cuidado, desde el trabajo con un profesional hasta los ejercicios en casa con el ejercitador de suelo pélvico Emy Trainer, para reforzar de forma duradera tu soporte pélvico.
¿Qué es el prolapso genital de la mujer?
Un prolapso es la consecuencia de una relajación de una parte o de varios órganos del bajo vientre. Esta patología, llamada habitualmente descenso de órganos, se refiere a una situación en la que los órganos ya no están correctamente sostenidos.
Cuando una mujer sufre un prolapso genital, un órgano de su pelvis (vejiga, útero, recto) entonces desciende. Dicho de otro modo, en la vagina.
En los casos más graves de descenso de órganos, incluso puede exteriorizarse más allá de la vulva. Es la cuarta y última fase del prolapso.
También es posible que varios órganos desciendan al mismo tiempo. No obstante, ten en cuenta que es difícil evaluar la frecuencia de esta patología. Según los estudios, afectaría entre el 4 y el 97 % de las mujeres. Las cifras varían según el método de recopilación de la información (cuestionario o examen clínico).
Los distintos tipos de prolapso en la paciente
Existen varias formas de prolapso pélvico. La clasificación depende del órgano que desciende. Así, hablamos de:
- Cistocele : Para el descenso de la vejiga. La paciente puede presentar entonces pérdidas de orina, dificultad para orinar e infecciones urinarias frecuentes.
- Uretrocele : Para un prolapso de la uretra. Es el estadio que precede a la cistocele, cuando solo el conducto de evacuación de la orina desciende hacia la vagina.
- Histerocele : Para designar un prolapso uterino. El descenso del útero y del cuello hacia la vagina suele deberse a traumatismos obstétricos o a una debilidad ligamentaria.
- Rectocele : Para el descenso del recto (prolapso rectal) Puede aparecer incontinencia rectal o de gases, ya que el órgano presiona la pared posterior hacia el ano.
- Enterocele : Si el prolapso afecta al intestino . Este descenso desde la parte superior de la vagina puede causar estreñimiento crónico.
¿Cómo se produce un descenso de órganos?
Para entender mejor este proceso en la pelvis, hagamos un repaso anatómico. Un triple sistema mantiene los órganos pélvicos dentro del cuerpo:
- Los músculos del suelo pélvico (o periné). Con forma de hamaca, este sistema de soporte va del pubis al coxis. Sobre este grupo de músculos descansan los órganos de la pelvis (vejiga, útero, recto).
- Los ligamentos. Actúan como un sistema de suspensión y anclaje de los órganos pélvicos a los huesos de la pelvis.
- Los fascias, que desempeñan un papel de cohesión entre los órganos de la pelvis.
Así, la integridad de todo este sistema es esencial para garantizar un equilibrio correcto. Debe ser a la vez lo suficientemente flexible para adaptarse al embarazo y al parto, pero también resistente para soportar las presiones e incluso las hiperpresiones abdominales (deporte, pujos)
Sin embargo, a veces los músculos del suelo pélvico o los ligamentos se relajan. Esta relajación provoca entonces un descenso de los órganos, que presionan la pared vaginal y la deforman. Un descenso que a veces llega incluso a exteriorizarse fuera de la vagina.
¿Cuáles son las causas de un prolapso?
Para empezar, debes saber que los factores que favorecen el descenso de órganos pueden ser modificables o permanentes
De manera generalmente, los factores desencadenantes y/o agravantes son múltiples :
- Los embarazos, sobre todo cuando son múltiples y/o repetidos.
- Los partos por vía natural repetidos y/o difíciles.
- Parto con un trabajo de parto prolongado.
- Parto difícil con un desgarro grave en el suelo pélvico.
- Episiotomía mediana.
- Peso elevado del recién nacido.
- La menopausia, que provoca una relajación de los músculos y los ligamentos.
- Una intervención quirúrgica de un órgano pélvico.
- La hiperpresión abdominal repetida: sobrepeso, transporte de cargas pesadas, actividades deportivas intensivas, estreñimiento, tos crónica o incluso sedentarismo.
- Una enfermedad que causa un déficit de colágeno, proteína indispensable para la cohesión, el soporte y la solidez de los tejidos. Por ejemplo, el síndrome de Ehlers-Danlos vascular.
- Las afecciones neurológicas del suelo pélvico (espina bífida, síndrome de la cola de caballo, etc.)
Por último, una mujer puede desarrollar un prolapso en cualquier momento de su vida. Sin embargo, la frecuencia aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años. De hecho, el riesgo de cirugía por un prolapso después de los 70 años es del 11 %.
Los síntomas del prolapso femenino
Ahora, veamos cuáles son los síntomas del descenso de órganos. Los más frecuentes son la sensación de una bola vaginal y la sensación de pesadez.
Además de la sensación de pesadez pélvica y la sensación de bola en la entrada de la vagina, una persona afectada puede presentar:
-
Síntomas urinarios: la incontinencia urinaria (pérdidas de orina), la polaquiuria (micciones frecuentes), sin olvidar la urgencia miccional (necesidad urgente de orinar) y los trastornos del vaciado vesical. En este caso, tiene dificultades para orinar y/o para vaciar completamente la vejiga.
-
Trastornos ano-rectales: estreñimiento, dificultades para evacuar el contenido del recto o incontinencia anal (pérdida de gases o de heces)
-
Trastornos sexuales: sangrados, dolores, pérdidas de orina, gases vaginales durante las relaciones o incluso pérdida de sensibilidad.
Algunas pacientes incluso realizan maniobras manuales para orinar o defecar, o incluso para empujar de nuevo el descenso de órganos hacia el interior de la vagina.
Prolapso y sexualidad: ¿se puede seguir teniendo relaciones?
Tener un prolapso no prohíbe las relaciones sexuales, pero pueden aparecer molestias (vergüenza, incomodidad, pérdidas). ¿La solución? El fortalecimiento del suelo pélvico mediante ejercicios específicos, que permite mejorar la calidad de los tejidos y la confianza en ti misma. El uso de lubricantes adecuados también está fuertemente recomendado.
Qué debes evitar cuando tienes un prolapso
Algunos hábitos pueden empeorar la situación:
-
Levantar cargas pesadas: activa siempre una contracción de protección antes del esfuerzo.
-
Los deportes de alto impacto: Los impactos repetidos debilitan los tejidos.
-
Empujar al defecar: Usa un banquito para elevar las piernas y fac.
-
Retener la respiración: La apnea aumenta la presión a nivel abdominal.
Tengo un descenso de órganos: ¿qué hacer?
Para saber si realmente sufres un descenso de órganos, es necesario realizar una exploración clínica. Una simple auscultación puede ser suficiente.
Pero, por lo general, el profesional sanitario también realiza pruebas complementarias, como una ecografía pélvica o un estudio urodinámico. Esto depende, sobre todo, del tipo de prolapso y de su grado de avance.
Primero hay que identificar los factores responsables o agravantes. Después, se valoran tratamientos conservadores para aliviar a la paciente sin recurrir a la cirugía.
Una vez identificado el problema, existen varias soluciones (antes de cualquier intervención quirúrgica) para tratarte:
-
Hábitos de vida: una pérdida de peso, una alimentación más equilibrada y una actividad física adaptada (gimnasia suave, natación...)
- La colocación de un pesario: se trata de un dispositivo de silicona o látex que se introduce en la vagina. Este dispositivo médico (anillo o cubo) mantiene los órganos en su sitio. Puede combinarse con un tratamiento hormonal.
Prolapso y recuperación del suelo pélvico
Como complemento, los profesionales sanitarios suelen recomendar una recuperación pelviperineal. Los objetivos son prevenir o ralentizar el empeoramiento del prolapso. Al mismo tiempo, fortalecer el suelo pélvico ayudará a prevenir el riesgo de incontinencia.
Además, la recuperación del suelo pélvico es muy útil después de una cirugía de prolapso. Tanto para favorecer la recuperación del suelo pélvico y evitar una recaída.
De forma concreta, se trata de una recuperación multifactorial y global, gracias a contracciones y relajaciones del perineo. Mejora la tonicidad del suelo pélvico, del abdomen y del diafragma torácico, y, en términos más generales, la estática lumbopélvica.
Además de las sesiones con una matrona o un fisioterapeuta, la recuperación del suelo pélvico incluye autorreeducación en casa.
En este contexto, puedes utilizar un dispositivo de biofeedback conectado, como el ejercitador de suelo pélvico Emy. Te ayudará a mejorar tus ejercicios y a progresar de la forma correcta.
El tratamiento quirúrgico del prolapso genital
Por último, puede ocurrir que los tratamientos conservadores no sean eficaces. De forma aislada o como complemento, habrá que plantearse entonces una intervención quirúrgica para recolocar los órganos.
El tratamiento quirúrgico depende del tipo de prolapso. Puede realizarse por vía vaginal o por vía abdominal (a menudo mediante laparoscopia). La operación consiste en tensar de nuevo los tejidos. Después, es imprescindible un buen seguimiento posoperatorio.
De hecho, la operación es el último recurso cuando el descenso de órganos alcanza un estadio avanzado y provoca síntomas incapacitantes. En los casos especialmente complejos, un equipo multidisciplinar de pelvipelviperineología se reúne entonces para decidir las modalidades de la intervención. Después, la elección de la técnica depende de distintos criterios: síntomas, tipo de prolapso, comorbilidades, expectativas de la paciente…
Por supuesto, la cirugía siempre se combinará con un abordaje de los factores de riesgo modificables.
FAQ: Todo lo que debes saber sobre el dispositivo de reeducación perineal
Lo que debes recordar para tu salud pélvica
Actuar ante un descenso de órganos es esencial. No dudes nunca en contactar o consultar a un profesional desde los primeros signos. La información, el diagnóstico precoz, unos buenos hábitos de vida y la reeducación son tus mejores aliados para preservar tu confort íntimo.
- El descenso de órganos n'est pas une fatalité : llamado prolapso, este trastorno es un debilitamiento de los tejidos de sostén. Si actúas pronto sobre tus hábitos (dejar de hacer fuertes presiones abdominales), puedes estabilizar la situación.
- Consulta a un profesional: un profesional sanitario es imprescindible para establecer un diagnóstico preciso y elegir el tratamiento adecuado a tu estadio.
- Fortalece tu suelo pélvico con precisión: la recuperación activa es la clave. El uso de un Biofeedback ejercitador de suelo pélvico como Emy trainer te permite entrenar eficazmente en casa para dar apoyo a tus órganos de forma duradera.
Fuentes :
- Prolapso genital de la mujer: soluciones para tratarlo, Haute Autorité de Santé (HAS), mayo de 2022, Guía para usuarios.- enlace
- Prospective evaluation of the connected biofeedback EMY Kegel trainer in the management of stress urinary incontinence, Jochum F et al., febrero de 2022, Journal of Gynecology Obstetrics and Human Reproduction 51(2):102280.- enlace





