El prolapso uterino, también llamado descenso del útero, es un tema del que se habla poco. Sin embargo, se puede abordar bien, sobre todo si se detecta pronto. En el prolapso uterino, el útero desciende hacia la vagina y, en las formas avanzadas, puede llegar a salir de ella.

El prolapso uterino es una de las distintas formas de prolapso de órganos pélvicos, en las que los órganos de la pelvis pierden su sostén. Afecta a muchas mujeres, y no hay ningún motivo para sentir vergüenza.

En este artículo descubrirás:

  • Las causas y los factores de riesgo: por qué pueden debilitarse las estructuras que sostienen la pelvis.
  • Los síntomas y los grados: cómo reconocer un prolapso uterino y cómo lo clasifican los médicos.
  • El tratamiento y la prevención: desde la rehabilitación del suelo pélvico hasta la cirugía, y los gestos útiles en el día a día.

¿Qué es el prolapso uterino?

En el prolapso uterino, el útero desciende hacia la vagina. Los médicos distinguen el descenso del útero, que permanece dentro de la vagina, de las formas más avanzadas en las que sobresale parcial o totalmente por la entrada vaginal.

A menudo también se ven afectados otros órganos: se habla de cistocele cuando desciende la vejiga y de rectocele cuando se trata del recto. Según una revisión Cochrane, alrededor del 40 % de las mujeres tendrá algún tipo de prolapso a lo largo de su vida (Bugge et al., 2020). Muchas, sin embargo, notan pocos síntomas o ninguno.

¿Cómo se produce un prolapso uterino?

Normalmente, varias estructuras mantienen el útero, la vejiga y el recto en su sitio dentro de la pelvis:

  • los músculos del suelo pélvico;
  • los ligamentos de suspensión;
  • el tejido conjuntivo y las fascias.

Como una hamaca dada de sí, estas estructuras pueden perder tensión. Los órganos ceden entonces a la gravedad y descienden.

Esquema del suelo pélvico y de los órganos de la pelvis

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Lo habitual es que se sumen varios factores que debilitan las estructuras de sostén con los años:

  • El embarazo y el parto: los partos vaginales múltiples o difíciles (bebé grande, fórceps, desgarros) están entre las causas principales, porque los tejidos se estiran mucho.
  • La edad y las hormonas: con la menopausia, la bajada de los estrógenos reduce la elasticidad de los tejidos y las fascias.
  • Una presión abdominal elevada: el sobrepeso importante, levantar peso con frecuencia, la tos crónica o hacer fuerza por estreñimiento exigen mucho al suelo pélvico de forma continuada.
  • El deporte de alto impacto: los deportes con muchos saltos o con fuertes presiones abdominales pueden debilitar el suelo pélvico.
  • La predisposición: un tejido conjuntivo más débil de forma natural, a veces relacionado con enfermedades hereditarias poco frecuentes, también puede influir.

¿Cuáles son los síntomas del prolapso uterino?

La intensidad de los síntomas no siempre depende del grado del prolapso. Las señales más frecuentes son:

  • una sensación de peso o presión en el bajo vientre, que suele aumentar a lo largo del día;
  • la sensación de tener algo en la vagina, como una «bola»;
  • dolor o molestias durante las relaciones sexuales;
  • dolor en la parte baja de la espalda, sobre todo tras estar mucho tiempo de pie;
  • problemas urinarios: ganas frecuentes, sensación de no vaciar del todo la vejiga o pérdidas al hacer esfuerzos;
  • dificultades para defecar;
  • infecciones urinarias más frecuentes.

En los grados avanzados, el cuello del útero puede notarse o verse en la entrada de la vagina.

¿Cuáles son los grados del prolapso uterino?

Los médicos clasifican el prolapso uterino en cuatro grados, según la posición del útero respecto a la entrada de la vagina:

  • Grado 1: el útero ha descendido ligeramente, pero sigue claramente dentro de la vagina.
  • Grado 2: el cuello del útero llega aproximadamente a la entrada de la vagina.
  • Grado 3: una parte del útero sobresale de la entrada de la vagina.
  • Grado 4: el útero está completamente fuera; se habla de prolapso total.

En la práctica, los médicos suelen utilizar el sistema POP-Q, más preciso. Solo una exploración ginecológica permite determinar el grado.

¿Cómo se diagnostica el prolapso uterino?

El diagnóstico lo realiza tu ginecólogo, tu médico o tu matrona. Suele incluir:

  • una entrevista sobre tus embarazos, partos, estilo de vida y síntomas;
  • una exploración para valorar la posición del útero, la vejiga y el recto, tumbada y a veces de pie, al toser o al empujar suavemente;
  • una ecografía, si es necesario, para valorar los órganos pélvicos y el vaciado de la vejiga;
  • otras pruebas, como un estudio urodinámico si también hay pérdidas de orina.

¿Cuándo consultar?

Muchas mujeres retrasan la consulta por vergüenza. Sin embargo, cuanto antes se haga el diagnóstico, más opciones de tratamiento hay. Consulta si notas peso o la sensación de tener algo en la vagina. Consulta cuanto antes si ves o notas un bulto en la entrada de la vagina, si tienes dolor intenso o sangrado, o si no puedes orinar.

¿Cómo se trata el prolapso uterino?

El tratamiento depende del grado, de los síntomas, de la edad, del estado de salud y de si deseas tener más hijos. No todos los prolapsos necesitan tratamiento: si no te molesta, a menudo basta con un seguimiento regular.

La rehabilitación del suelo pélvico

El fortalecimiento específico del suelo pélvico es una de las primeras medidas en los prolapsos leves o moderados. En un gran ensayo clínico, las mujeres con un prolapso de grado 1 a 3 que siguieron un programa individual con un fisioterapeuta referían menos síntomas al cabo de un año que las que no lo siguieron (Hagen et al., 2014). Aun así, la rehabilitación por sí sola no puede corregir un prolapso completo.

Siempre que puedas, acude a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, que elaborará contigo un programa adaptado. Después, sigue haciendo los ejercicios con regularidad en casa.

El pesario

Un pesario es un pequeño dispositivo, normalmente de silicona, que se introduce en la vagina para sostener los órganos desde dentro. Lo adapta tu médico o tu matrona. Según una revisión Cochrane, un pesario combinado con la rehabilitación del suelo pélvico probablemente mejora más los síntomas y la calidad de vida que la rehabilitación sola (Bugge et al., 2020). Los posibles efectos secundarios, como flujo vaginal o irritación, deben comentarse con tu médico.

El tratamiento local con estrógenos

Después de la menopausia, tu médico puede proponer un tratamiento local con estrógenos (crema u óvulos) para cuidar la mucosa vaginal, por ejemplo si llevas un pesario o antes de una operación. Según los conocimientos actuales, este tratamiento no corrige el prolapso en sí (Taithongchai et al., 2023).

La cirugía

Una operación puede plantearse cuando los síntomas son importantes y otras medidas no bastan. Su objetivo es devolver los órganos a su sitio y reforzar su sostén. Muchas intervenciones son hoy mínimamente invasivas. En mujeres que no desean más embarazos, también puede valorarse la extirpación del útero (histerectomía).

¿Se puede prevenir el prolapso uterino?

No siempre se puede evitar, pero algunos gestos cotidianos alivian las estructuras de sostén de la pelvis:

  • vigilar el peso para reducir la presión sobre la pelvis;
  • moverse respetando el suelo pélvico: natación, caminar o bicicleta, y evitar los deportes con muchos saltos si el suelo pélvico está debilitado;
  • cargar peso correctamente: agacharse, mantener la carga cerca del cuerpo y contraer el suelo pélvico al levantarse;
  • evitar el estreñimiento con una alimentación rica en fibra y una buena hidratación;
  • toser y estornudar erguida, con la cabeza girada hacia un lado, en lugar de inclinarse hacia delante.

Pérdidas de orina: por qué hablar de ellas

Las pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer deporte son frecuentes y no deberían ser un tema tabú. Consúltalas siempre, porque sus causas pueden ser muy diversas. En la incontinencia urinaria de esfuerzo, el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico es, según una revisión Cochrane, una primera opción bien estudiada (Dumoulin et al., 2018).

Para el entrenamiento en caso de incontinencia urinaria, Emy Trainer, entrenador de suelo pélvico conectado con biofeedback y dispositivo médico con marcado CE, te muestra en tiempo real en la aplicación si estás activando tu suelo pélvico y si después lo relajas. Los minijuegos, que se adaptan a tu nivel, hacen el entrenamiento variado. Su uso está contraindicado durante el embarazo y en las 7 semanas posteriores al parto.

Más información sobre Emy Trainer

Lo que debes recordar sobre el prolapso uterino

  • En el prolapso uterino, el útero desciende hacia la vagina y puede salir de ella en las formas avanzadas. Los partos, la menopausia y una presión abdominal elevada son las causas principales.
  • La sensación de peso, la sensación de tener algo en la vagina y los problemas urinarios o intestinales son las señales más frecuentes. Un diagnóstico precoz amplía las opciones de tratamiento.
  • Según el grado, pueden proponerse la rehabilitación del suelo pélvico, un pesario o la cirugía. Unos gestos cotidianos adecuados alivian el suelo pélvico.

 

Fuentes

  • Individualised pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse (POPPY): a multicentre randomised controlled trial, Suzanne Hagen et al., March 2014, The Lancet 383(9919):796-806 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24290404
  • Pessaries (mechanical devices) for managing pelvic organ prolapse in women, Carol Bugge et al., November 2020, Cochrane Database of Systematic Reviews 11(11):CD004010 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33207004
  • Oestrogen therapy for treating pelvic organ prolapse in postmenopausal women, Annika Taithongchai et al., July 2023, Cochrane Database of Systematic Reviews 7(7):CD014592 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37431855
  • Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women, Chantale Dumoulin, Licia P. Cacciari, E. Jean C. Hay-Smith, October 2018, Cochrane Database of Systematic Reviews 10(10):CD005654 – pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30288727

FAQ: suelo pélvico y prolapso

¿Qué es un prolapso de órganos pélvicos?

Un prolapso genital, o descenso de órganos pélvicos, es el desplazamiento hacia abajo de uno o varios órganos de la pelvis la vejiga (cistocele), el útero (prolapso uterino) o el recto (rectocele)cuando las estructuras de sostén del suelo pélvico se debilitan. Se clasifica por grados, que se determinan en una exploración ginecológica.

¿Qué señales deben ponerme en alerta?

Sensación de peso o de «bulto» en la vagina, molestias que aumentan al final del día o tras un esfuerzo, dificultad para vaciar la vejiga o el recto, pérdidas de orina o incomodidad durante las relaciones sexuales. Estas señales justifican una consulta: solo una exploración permite confirmar el diagnóstico y precisar el grado.

¿Qué señales deben ponerme en alerta?

Sensación de peso o de «bulto» en la vagina, molestias que aumentan al final del día o tras un esfuerzo, dificultad para vaciar la vejiga o el recto, pérdidas de orina o incomodidad durante las relaciones sexuales. Estas señales justifican una consulta: solo una exploración permite confirmar el diagnóstico y precisar el grado.

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