Numerosas mujeres sufren dolores pélvicos. Ya sean crónicos o agudos, estos dolores de intensidad variable pueden tener varios orígenes. Hay que identificar entonces la causa principal, tanto para abordarla correctamente como para aliviar lo mejor posible los dolores.

¿Dónde se sitúan los dolores pélvicos?

Los dolores pélvicos corresponden a dolores en el bajo vientre, la pelvis y/o el pubis. A veces, pueden incluso irradiar hacia atrás hasta las nalgas o la columna vertebral, y provocar dolores lumbares.

Aunque los hombres también pueden sufrir dolores pélvicos, son mucho más frecuentes en las mujeres.

Conviene precisar que los dolores vulvares se diferencian de los dolores pélvicos. Del mismo modo, en caso de molestia o sensación de pesadez en el bajo vientre, se habla más bien de pesadez pélvica.

¿Cuáles son los distintos tipos de dolores pélvicos?

De manera general, se distinguen dos formas de dolores pélvicos: agudos y crónicos.

Los dolores pélvicos agudos

Los dolores agudos aparecen de forma repentina y duran menos de 4 meses. De intensidad leve a fuerte, pueden ser constantes o intermitentes.

Problemas urinarios (como una cistitis aguda), infección pélvica ligada a una ITS o incluso torsión ovárica… Los dolores pélvicos agudos pueden deberse a problemas muy diversos. Estos son los principales.

Dolores pélvicos durante el embarazo

Numerosas mujeres embarazadas presentan dolores pélvicos, generalmente difusos y globales.

El tamaño del útero aumenta durante el embarazo, comprimiendo progresivamente los órganos de los sistemas urinario y digestivo. Esta compresión puede causar dolores. Asimismo, la pelvis se modifica lentamente de cara al parto, lo que resulta potencialmente doloroso.

Si sufres dolores pélvicos durante el embarazo, háblalo con tu ginecólogo obstetra o tu matrona. Podrán prescribirte ejercicios adaptados para aliviarte, conservando al mismo tiempo la movilidad necesaria en esta zona.

Además, a veces aparecen dolores pélvicos intensos al principio del embarazo, durante el primer trimestre. En ese caso, consulta de inmediato a un profesional sanitario: un aborto espontáneo o un embarazo extrauterino podría estar en el origen de esos dolores.

En la mujer menopáusica

La menopausia también propicia la aparición de dolores pélvicos. Provoca grandes cambios hormonales que modifican el funcionamiento de todo el cuerpo.

Por ejemplo, cuando la menopausia conlleva problemas de digestión o estreñimiento, pueden aparecer dolores pélvicos. Del mismo modo, la disminución de los estrógenos causa a menudo una sequedad íntima de la pared vaginal, que puede desencadenar dolores.

Dolores pélvicos tras una relación sexual

Los dolores pélvicos agudos aparecen a veces tras una relación sexual — a diferenciar de las dispareunias, que designan los dolores durante el acto. Muy pasajeros, suelen deberse a contracciones musculares involuntarias.

No obstante, si estos dolores son demasiado frecuentes o molestos, es preferible consultar. El objetivo es entonces descartar una eventual endometriosis o una infección de transmisión sexual.

Durante el ciclo menstrual

Los dolores pélvicos agudos también pueden estar ligados al ciclo menstrual. Se trata entonces de dolores cíclicos, que se producen en el mismo momento del ciclo y con la misma intensidad.

Según las mujeres, aparecen antes, durante o después de la regla. También es posible que la ovulación sea dolorosa.

Dolores pélvicos y lumbares en la mujer

Las lumbares mantienen un vínculo estrecho con los órganos digestivos, urinarios y genitales. Eso incluye el suelo pélvico, más comúnmente llamado periné.

Por un lado, los distintos órganos están fijados a las vértebras lumbares. Cuando estos órganos sufren, pueden tirar de las lumbares y provocar dolores.

Por otro, los nervios conectados a estos órganos provienen directamente de la zona lumbar. Así, un problema en esta región (lumbago, lumbalgia o el vínculo entre prolapso y dolor lumbar) puede crear un dolor en el vientre y la esfera pélvica.

Pruebo mi periné

Los dolores pélvicos crónicos

Cuando la molestia dura más de 4 meses, se habla más bien de dolores pélvicos crónicos. Tan variables como la forma aguda, pueden ser espontáneos o no, leves a fuertes, constantes o intermitentes.

Afecciones e infecciones crónicas

Como la forma aguda, los dolores persistentes y recidivantes tienen una gran variedad de causas potenciales. Pero lo más frecuente es que se sospechen afecciones o infecciones crónicas (cistitis, estreñimiento, tos crónica…).

Tras una intervención quirúrgica, como una cesárea, las adherencias cicatriciales también pueden causar dolores pélvicos crónicos.

Por otra parte, tales dolores forman parte asimismo de los principales síntomas de la endometriosis.

Cistocele y otros descensos de órganos

Es posible que un cistocele (descenso de la vejiga en la vagina) sea la causa. Además de la pesadez vaginal, esta forma de prolapso genital conlleva a veces una dificultad para orinar y fugas urinarias.

El grado de gravedad depende del estadio del descenso de órganos; el cuarto y último estadio corresponde a una vejiga que se exterioriza por completo.

Si presentas los principales síntomas del cistocele, consulta sin esperar. Una rehabilitación perineal puede bastar para mejorar la situación. En los casos más severos, se contemplará una intervención quirúrgica.

¿Cuáles son las causas de los dolores en el bajo vientre?

Las causas de los dolores pélvicos son difíciles de identificar. Potencialmente numerosas, pueden tener orígenes variados e incluso acumularse.

Recapitulemos las causas más comunes:

  • genitourinarias;
  • ginecológicas;
  • digestivas;
  • neurológicas;
  • musculares.

Además, algunos dolores pélvicos están estrechamente ligados a patologías como:

  • la endometriosis;
  • el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP);
  • la apendicitis;
  • el fibroma uterino.

¿Qué hacer en caso de dolores pélvicos?

Si experimentas dolores pélvicos, el primer paso es consultar a un médico, que te orientará según tu situación.

Algunas causas son urgencias y requieren una atención inmediata: una apendicitis, una peritonitis o una torsión del ovario.

En todos los casos, el o la profesional sanitaria comenzará por una anamnesis. Esta entrevista ayuda a precisar el tipo de dolores, su aparición y sus causas potenciales.

Generalmente seguirá un examen clínico, externo y/o ginecológico. Un tacto vaginal permitirá identificar con más precisión la zona dolorosa.

Si es necesario, podrán prescribirse exámenes complementarios:

  • una prueba de embarazo, para detectar un eventual embarazo;
  • un análisis de orina, para asegurarse de que no hay infección;
  • una ecografía, para poner en evidencia quistes;
  • un escáner, para visualizar los órganos pélvicos;
  • una resonancia magnética, para buscar una endometriosis.

¿Cómo aliviar los dolores pélvicos?

Según la causa y la gravedad de los dolores pélvicos, el médico propondrá una o varias soluciones para aliviarlos. El abordaje podrá ser farmacológico y/o quirúrgico:

  • analgésicos;
  • antiinflamatorios;
  • medicamentos específicos de ciertas patologías;
  • sesiones de fisioterapia, en particular para una rehabilitación perineal;
  • intervención quirúrgica, en los casos más críticos.

Por último, sean cuales sean tus dolores pélvicos, acuérdate de hidratarte bien. Colocar una fuente de calor sobre la zona también te ayudará a atenuar los dolores.

Fuentes

  • Chronic Pelvic Pain: ACOG Practice Bulletin, Number 218, American College of Obstetricians and Gynecologists, March 2020, Obstetrics and Gynecology 135(3):e98-e109 – enlace
  • Chronic pelvic pain in women: still a challenge, Pedro Vercellini, Paolo Viganò, Edgardo Somigliana, Laura Buggio, Nicola Berlanda, March 2011, BJU International 108(8):1159-71 – enlace
  • Endometriosis, Krina T Zondervan, Christian M Becker, Stacey A Missmer, March 2020, New England Journal of Medicine 382(13):1244-1256 – enlace

Frequently asked questions

À partir de quand faut-il consulter pour des douleurs pelviennes ?

Certaines situations relèvent de l'urgence et imposent une consultation immédiate : douleur brutale et intense, fièvre associée, saignements, ou douleur pendant le premier trimestre de grossesse. En dehors de ces cas, une douleur qui revient à chaque cycle, qui dure plus de quelques semaines ou qui gêne votre quotidien justifie un rendez-vous, même si elle reste modérée.

Les douleurs pelviennes et les douleurs lombaires sont-elles liées ?

Oui, et dans les deux sens. Les organes pelviens sont fixés aux vertèbres lombaires : quand ils souffrent, ils peuvent tirer sur le bas du dos. Inversement, les nerfs qui innervent ces organes partent de la zone lombaire, si bien qu'un problème lombaire peut se manifester par une douleur abdominale ou pelvienne. C'est l'une des raisons pour lesquelles l'origine d'une douleur pelvienne est parfois difficile à localiser.

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